Catedral del Cusco, Cómo Guiar en la Catedral, parte 5

Continuando con nuestro recorrido nos encontramos con otro bello lienzo, el de la Virgen del Almudena, pintado por Basilio Santa Cruz Pumacallao en 1698, fue tomado del lienzo original madrileño de Santa María Real de la Almudena, fue pintado a petición del obispo Mollineado y Angulo.

En él también se aprecian características del sincretismo como el haber pintado llamas en el lienzo, en lugar de camellos, o la forma de montaña del vestido de la virgen, recordemos que uno de sus dioses o apus más respetados, fueron precisamente las montañas.

A continuación nos encontramos con el Retrablo de la Sagrada Familia, de estilo plateresco, hecho de madera de cedro y recubierto con oro de 18 quilates.

Entre otros retablos están el de la Virgen Natividad, recubierto con oro bruñido de 22 quilates y el de la Santísima Trinidad, para el que fue utilizado oro de 18 quilates.

En el camino apreciamos algunas otras bellas capillas como la de la Virgen de los Remedios, la de Santa Rosa de Lima, la de la Señora de la Sentencia y la del Señor de los Temblores, Patrón Jurado de la Ciudad, el mismo que según la tradición posee la capacidad de calmar fuertes temblores y terremotos, sólo basta con sacarlo en procesión y la tierra deja de moverse.

Puedes apreciarlo en la imagen.

En frente está otro impresionante lienzo de la Escuela Cusqueña, el de la Virgen de Belén, pintado por Basilio Santa Cruz Pumacallao en 1698 a solicitud del obispo Mollinedo y Angulo, en él se puede apreciar al obispo orando de rodillas, y la historia de cómo, fue salvado de ir al infierno, el hereje Selenque, todo gracias a que la virgen intercede por él ante su hijo Jesucristo, esto en agradecimiento porque el hereje evitó que cuando su imagen era trasladada a la ciudad del Cusco, cayera.

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Catedral del Cusco, Cómo Guiar en la Catedral, parte 4

Avanzado por los pasillos de la Basílica Catedral, nos acercamos a las capillas, que en época antigua eran de uso privado de cada cofradía y eran estas las que se encargaban de decorarla y distinguirla de las demás, por esta razón ninguna de ellas tiene la parte superior de la reja, igual a las otras.

La primera capilla es la de la Virgen La Linda, tallada en madera de cedro con un bruñido de oro de 18 quilates, es de estilo barroco, presenta tres calles y dos cuerpos, remata con tres esculturas que representan a la sagrada familia, el retablo principal alberga a la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Sigue la Capilla de San José, presenta un retablo de estilo barroco en madera de cedro bruñido en hojas de 18 quilates, pertenecientes al siglo XVIII. En la hornacina central se encuentra la figura de san José, sobresale en el retablo bella pintura de la Inmaculada Concepción pintada por Bernardo Bitti
También se tienen las capillas de Santiago de Compostela, de estilo barroco plateresco, tallado en madera cedro y con recubrimiento de oro de 22 quilates.

La siguientes es la capilla de la Virgen del Carmen, con retablo de estilo barroco cusqueño, hecho de madera cedro, recubierto con oro de 22 quilates, y con columnas salomónicas en su fachada, pertenece al siglo XVIII.

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Catedral del Cusco, Cómo Guiar en la Catedral, parte 3

Una vez concluida la visita a la iglesia de la Sagrada Familia se ingresa a la Catedral propiamente dicha y para ello se atraviesa el transepto y es posible observar en él, algunos lienzos sumamente importantes, pintados por manos andinas, entre ellos:

El lienzo de la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, cuyo autor es Basilio Santa Cruz Pumacallao y en él es posible apreciar a la Inmaculada Concepción acompañada por ángeles, arcángeles y querubines entregando la casulla.

El lienzo del Éxtasis de San Felipe Nery, pintado al igual que en el caso anterior por Basilio Santa Cruz Pumacallao en 1691 y bajo en patrocinio del obispo Manuel Mollinedo y Angulo.

En ambos casos se puede apreciar el sincretismo característico de la Escuela Cusqueña, escuela a la que pertenecen estos y la mayoría de los lienzos de la catedral, el sincretismo se entiende como la integración de dos estilos, en este caso el andino y el europeo, y son precisamente los elementos del primero los que de manera disimulada son incorporados en lienzos europeos, sólo por nombrar algunos ejemplos, en el de la Imposición de la Casulla, el respaldo de la silla presenta la imagen del sol, el Dios inca por excelencia.

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Cultura Inca, los Andenes o Plataformas y la Agricultura

La actividad económica principal de la Cultura Inca, fue la agricultura, es bastante conocido el manejo que tuvieron estos antiguos pobladores, sobre las técnicas de cultivo, regadío y excelencia en producción de alimentos.

Aunque solían aprovechar al máximo los terrenos planos, reservándolos exclusivamente para su uso agrícola, también se adecuaron a las formas de las montañas y laderas, para aprovechar de mejor manera, toda la tierra que fuera posible.

Para lograr el aprovechamiento de este tipo de terrenos, construyeron andenes o plataformas, cuyo uso no fue solamente con fines agrícolas, cabe aclarar que existen plataformas de contención de tierras y otras de uso decorativo, sin embargo en el presente artículo conoceremos un poco más sobre aquellos andenes que fueron destinados a las prácticas de la agricultura.

Tuvieron el cuidado de trabajar cada plataforma o andén, desde su base hasta la superficie, por este motivo, pusieron en la parte baja piedras grandes, en la siguiente capa, piedras pequeñas, seguidamente arena y grava, para finalmente colocar la tierra fertilizada, preparada adecuadamente para recibir las semillas.

Finalmente los andenes contaban con canales, utilizados no sólo para irrigar las tierras, sino para evitar que estas se inundaran, muchos de estos en la actualidad se han destruido o atorado, y esta es una de las principales razones por las cuales, estas preciadas estructuras, vienen desmoronándose poco a poco.

 

Curso Gratis de Historia del Cusco, Índice

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Índice

A continuación la lista de temas relacionados con el Curso Gratis de Historia del Cusco.

Origen de la Cultura Inca, mitos y leyendas

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Cusco, Etimología, Ubicación y Antecedentes, Curso Gratis de Historia del Cusco

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Arquitectura Inca, Materiales y Técnicas, Construcción y Estilos

La Religión en la Cultura Inca

Parque Arqueológico de Raqchi, Viajes y Turismo en Cuzco, Perú

El Inti Raymi o Fiesta del Sol, Cuzco, Perú

EL INTI RAYMI O FIESTA DEL SOL, SEGÚN LOS CRONISTAS GARCILASO DE LA VEGA, CRISTOBAL DE MOLINA Y CIEZA DE LEON.

1. SIGNIFICADO DE LA FESTIVIDAD.

Pueblo agrícola por excelencia como el Inca dependía de los fenómenos naturales para subsistir, de allí su gran veneración por el Sol, dios nacional del que creían descender.

Se festejaba a fines del mes de Junio al Sol por las siguientes razones:

1° Para dar gracias de las abundantes cosechas recibidas y almacenadas en las piruas, que les permitía derrochar en sacrificios, ofrendas y banquetes.

2° Para solicitar mayores cosechas para el próximo año agrícola a iniciarse.

3° Porque a fines de Junio en el Cuzco comienza el Solsticio de Invierno en el que parece que el Sol se aleja hacia el Norte, en consecuencia su hijo el Inca y los sacerdotes hacían como si detenían su huida amarrándolo en los Intiwatanas para que regresara hacia los hombres, ante el asombro de los súbditos del Imperio.

4° Para estrechar los vínculos de unidad entre los descendientes del Sol y entre estos y los jefes de todas las naciones que formaban el Tawantinsuyo, mediante ceremonias, danzas, y obsequios, agasajos mutuos y grandes comilonas, en las que abundaban la carne de llama y la chicha.

2. EL LUGAR Y LA FECHA EN QUE SE REALIZABA

La festividad tenía lugar en el Cuzco, en su Plaza Principal o Waqaypata (otros denominan Auqaypata). El Inca antes de que amaneciera ocupaba el estrado piramidal o Usnu que estaba al centro de la Plaza.

La fecha la determinaban los sacerdotes y amautas mediante unos pilares de piedras o saywas que en número de 6 habían en las alturas de Pikchu y Karmenqa, y en igual número en las de Q’enqo y Titiqaqa, las que señalaban mediante la sombra que producía el Sol al ponerse o al salir, las estaciones y los meses.

Así se determinó el día del Sol el 21 de Junio, solsticio de invierno. Las festividades duraban 9 días más.

3. ASISTENTES.

Asistían principalmente el Inca y su familia todos los incas de sangre real o panacas, descendientes de los anteriores incas, los capitanes y curacas o jefes de todas las naciones que formaban el Tawantinsuyu que habían venido exclusivamente para la Fiesta, las Vírgenes del Sol y demás Akllas, miles de bailarines de las regiones más diversas del territorio y el pueblo del Cusco, pero mientras los de sangre real ocupaban la Plaza Principal o Waqaypata los otros ocupaban la otra plaza o Kusipata.

4. PREPARATIVOS

Con muchos días de anticipación los sacerdotes preparaban la ceremonia, las ofrendas y sacrificios al Sol.

Las Vírgenes del Sol y las otras akllas preparaban las bebidas y comidas que se iban a consumir en forma abundante.

De los lugares más distantes iban llegando los jefes de naciones con sus comitivas alojándose en los grandes tampus o barriadas que habían en la dirección de cada Suyu.

En toda la ciudad del Cusco (Qosqo) ayunaban durante 3 días consecutivos anteriores a la Fiesta, no ardía el fuego y todos esperaban el día del Sol.

5. EL DIA DE LA FIESTA

Antes de que saliera el Sol el Inca se dirigía hacia el Usnu acompañado por los grandes dignatarios del Imperio, su parentela y custodiado por 2,000 cañaris que formaban su guardia real.

Los demás se ubicaban por categorías y lugares en la siguiente plaza.

Ubicados todos en perfecto orden esperaban la salida del Sol mirando, hacia el Oriente en el más profundo silencio y respeto.

Y aún cuando no había salido bien el Sol ya comenzaban a entonar con gran orden y concierto un canto, llevando el compás con el pie y como el Sol iba saliendo más alto entonaban su canto, siendo el Inca El primero en cantar, puesto de pie, imitándole los demás.

En la otra Plaza o Kusipata hacían lo mismo.

6. ADORACION AL SOL

Luego todos descanzos y con gran atención siempre mirando al oriente se ponían de cuclillas para adorarlo, con los brazos abiertos y las manos alzadas y puestas en derecho del rostro, dando besos al aire, con gran efecto y reconocimiento para el Sol a quien consideraban su dios y padre natural.

Luego el Inca se ponía de pie y los demás en cuclillas, tomaba dos grandes vasos de oro o akilla llenos de chicha, y hacia la ceremonia de brindar con el Sol en el vaso que tenía en la mano derecha convidándolo a beber, y luego echada el contenido en un tinajón de oro del que salía un caño de hermosa cantería que desde la Plaza Mayor iba hasta el Templo del Sol, dando a entender así que el sol se lo había bebido.

Del vaso de la mano izquierda tomaba el Inca un trago y el resto lo repartía entre los demás incas, dando a cada uno un poco en un vaso pequeño de oro o plata que cada uno tenía, dando a entender así que habíanlo santificado por el Sol, a manera de comunión.

Los demás curacas bebían en la misma forma, pero la chicha no santificada hecha por las vírgenes del Sol.

7. PROCESION Y VISITA AL TEMPLO DEL SOL

Hecha esta ceremonia, que era la inicial, iban todos por su orden a la Casa del Sol o Qoriqancha, y 200 pasos antes de llegar a la puerta se descalzaban todos, menos el Inca que lo hacía en la misma puerta del templo.

El recorrido de la Plaza Mayor al Templo era por la calle del Sol (hoy Loreto) en completo silencio, oyéndose sólo el sonar de las sandalias y los latigazos de los capitanes que iban abriendo paso a la comitiva.

En el Templo entraban el Inca y sus parientes y hacían su adoración al Sol.

Los curacas quedaban fuera, en una gran plaza que había delante de la puerta del Templo.

8. ADORACION A LA IMAGEN DEL SOL Y ENTREGA DE OFRENDAS

El Inca ofrecía de su propia mano los vasos de oro en que había bebido y realizado la ceremonia; los demás incas daban sus vasos a los sacerdotes, los que salían luego a la puerta a recibir los vasos de los curacas, que entregaban por orden de antigüedad en la conquista, dando además otras cosas que habían traído de sus tierras para ofrendar al Sol y al Inca, como llamas; lagartos, sapos, culebras, zorras, tigres, aves, gusanos etc. todo de oro y plata perfectamente reproducidos, aunque en escala menor a la natural.

9. REGRESO A LA PLAZA MAYOR

Acabada la ofrenda y adoración volvían a sus plazas por orden, y después de ellos los sacerdotes con muchas llamas de todos los colores.

10. SACRIFICIO DE LLAMAS

Estos sacrificios tenían por fin conocer los pronósticos de las cosechas próximas y ofrendar al Sol víctimas en lugar de seres humanos como se acostumbraba en tiempos remotos.

Para ello se escogía una llama negra o blanca sin mancha y se la ponía con la cabeza al oriente sin atarla sino sostenido por 4 hombres mientras que un sacerdote le habría el costado izquierdo por donde metían rápidamente la mano y sacaban el corazón con los pulmones, arrancándolo de un solo tirón, estando la llama viva.

11. LOS PRONOSTICOS

Si todo salía íntegro y palpitando era muy buena suerte y quería decir que todo iba ir bien en el año próximo, pero tenían por mal agüero si la llama se levantaba venciendo a los que la sostenían, mientras le abrían el costado, o cuando salían los órganos rotos o lastimados.

En este caso hacían otro sacrificio de una llama de más edad, y si esta no daba buenos resultados se quedaban tristes diciendo que su padre el Sol estaba enojado con ellos por alguna falta o descuido involuntario que habrían cometido en su servicio.

Hacían otros pronósticos mediante el sebo quemado en el fuego, inflando los pulmones.

Cuando los augurios eran malos no dejaban de festejar, pero cuando eran buenos era grande el regocijo por las esperanzas de los bienes venideros.

12. ORACIONES

Hechos los pronósticos daban gracias al Sol con estas oraciones que recitaba el Sumo Sacerdote:

Oh Sol, padre mío, alumbra a tu hijo el Inca, que nunca sea vencido ni despojado, sino siempre sea vencedor, pues para esto lo hiciste. Oh Sol, has que estos tus hijos no estén enfermos, guárdalos sanos y salvos, acrecéntales las comidas y frutos de la tierra y todas las demás comidas que criaste, multiplícalas, para que no padezca nadie hambre ni trabajo, para que todos se críen bien, no hiele ni granice; guárdalos pues en paz y en salvo a ellos, a sus hijos y descendientes, vivan largos años, no mueran en su juventud, coman y vivan en paz.

13. OTROS SACRIFICIOS

Hecho el sacrificio principal traían otras llamas para el sacrificio común, degollándolas y guardando la sangre y el corazón para ofrecerlo al Sol quemándolos hasta que se conviertan en ceniza.

14. COMO OBTENIAN EL FUEGO SAGRADO

El fuego para estos sacrificios debía ser nuevo, dado de manos del Sol.

Para ello tomaba el sumo sacerdote un brazalete grande que llamaba Chipana, que tenía por medalla un vaso cóncavo como media naranja muy bruñido, el que lo ponía contra el Sol para que los rayos convergieran a un punto en donde había un poco de algodón muy carmenado el cual se encendía, como es natural, inmediatamente como sucede con una luna de aumento.

Con este fuego, dado de mano del Sol se quemaba todos los sacrificios y se asaba toda la carne de aquel día, y de este fuego prendían todos para lo venidero el que duraba hasta el año próximo.

Si el Sol no alumbraba de lleno ese día utilizaban unos palillos para encender el fuego, pero consideraban este fuego de poco mérito.

15. REPARTO DEL SANKU O PANES DE MAIZ

Toda la carne de los sacrificios lo asaban en público en las dos plazas y con la sangre derramaban sobre unos panes de maíz de forma circular y del tamaño del puño de la mano que habían sido hechos por las Vírgenes del Sol.

El sanku asperjeado con la sangre de las llamas sacrificadas se repartía entre los asistentes a manera de hostias en una comunión, pero antes el Sumo sacerdote o Willaq-uma decía en voz alta para que todos pudieran oír:

“Mira, cómo coméis este sanku, pues el que comiere un pecado y con dos voluntades o dos corazones el Sol vuestro Padre, lo verá y lo castigará, y será para grandes trabajos vuestros; y el que con voluntad entera lo comiere, el Hacedor, el Sol y el Trueno os lo gratificarán y os darán hijos y felices años y que tengais mucha comida y todo lo demás necesario con prosperidad”.

Y el sacerdote comía un poco y luego los demás en orden, dándoselos a todos, hasta a las criaturas este Sanku o pan de maíz. Luego comenzaban a comer la carne asada y las muchas otras comidas que habían preparado para aquél día tanto las Akllas como las mujeres corrientes, convidándose unos a otros.

16. GRAN COMILONA GENERAL, BORRACHERA CON CHICHA, DANZAS Y BAILES Y FESTIVIDADES POPULARES

Pasada la comida comenzaban a beber enormes cantidades de chicha, brindándose unos a otros entre parientes y vecinos, entre jefes y súbditos; el mismo Inca permanecía sentado en su silla de oro que tenía la forma de dos pumas cuyas espaldas servían de asiento del Inca, enviando a sus parientes vasos de chicha para que en su nombre fuesen a brindar a los indios más señalados de otras naciones, recibiendo estos con gran respeto y reverencia por aquella no merecida merced que el hijo del Sol les hacía.

Los súbditos retornaban esta atención con ricos presentes de oro y plata, productos raros de los lugares más apartados del Imperio. Tanta era la chicha que se bebía en ese día y siguientes que el caudal de las aguas del río Watanay aumentaban a decir de algunos cronistas exajerados.

Luego comenzaban los bailes y danzas que los curacas habían traído de sus tierras; bailarines vestidos de pumas, kuntur, con máscaras horribles como los yungas, con alas como los qollas, con las caras pintadas y vestidos de las formas más raras, competían tratando de aventajarse unos pueblos con otros desfilaban ante el Inca frente a sus curacas que traían en sus andas pintadas las hazañas que en servicio del Inca y del Sol habían realizado.

Al final los mismos incas bailaban una danza especial creada para aquél día, que remedaba los movimientos del sol y de los astros, llamada Cayu, que era una bella expresión de ritmo y compás al son de las zampoñas, tinyas, quenas, cascabeles y otros instrumentos musicales.

17. FIN DE LA FIESTA DEL SOL

Aunque la fiesta duraba 9 días de comer, beber, danzar y regocijarse, los sacrificios eran sólo del primer día hasta el anochecer, volviéndose todos a sus casas dando ejemplo el Inca y su parentela. Pasados los 9 días los curacas volvían a sus tierras muy alegres y contentos de haber celebrado la Fiesta del Sol en la misma Capital de los Incas y de haber estrechado los vínculos de amistad con el soberano reinante.

Origen de la Cultura Inca, mitos y leyendas

Cuando se piensa en el origen de la Cultura Inca, en realidad se debe hacer mención a dos leyendas que buscan explicar el inicio de este grupo humano y el respeto y devoción que recibieron sus integrantes, desde un primer momento.

Las leyendas a las que hacemos mención son las siguientes:

La Leyenda de Manco Capac y Mama Ocllo, que indica que esta pareja de esposos, emergieron de las aguas del Lago Titicaca en Puno, guiados por su padre, el Dios Sol, en las manos, Manco Capac, llevaba consigo una vara de oro, y donde esta se hundiera, ese debía ser el lugar en el cual fundarían la nueva ciudad, claro está, todo esto se lo había indicado el astro rey, su padre.

Al llegar al valle de Acamama, lugar donde hoy se encuentra la ciudad del Cusco, la vara finalmente se hundió y fue la indicación esperada para empezar con el desarrollo de lo que sería una de las culturas más influyentes de esta parte del mundo.

La segunda leyenda es la de los Hermanos Ayar, se trata de 4 hermanos, cada uno con su respectiva esposa, Ayar Manco y Mama Ocllo, Ayar Uchu y Mama Rahua, Ayar Auca y Mama Huaco, y, Ayar Cachi y Mama Cora,  las cuatro parejas salieron de la montaña del Tamputoco, con la intención de encontrar un lugar donde establecerse y desarrollarse.

Al estar afuera se percataron de la fuerza de  Ayar Cachi y con engaños lo hicieron volver a la montaña, donde lo encerraron, cuando se iban acercando al valle del Cusco, Ayar Uchu, quedó petrificado a manera de huaca, en la montaña del Huanacauri, la suerte de Ayar Auca no sería muy distinta, ya que una vez que estuvieron a la entrada del valle, voló convertido en ave y se posó donde debía estar ubicado un importante santuario, y así fue, años después se construyó allí el famoso Qoricancha o Templo del Sol.

Finalmente, sólo Ayar Manco arribó al lugar junto con las cuatro esposas, y hundió en el piso, la vara de oro que llevaba consigo, al suceder esto, supo que ese era el territorio indicado.

Pero qué podría tener eso de cierto? Aunque no se crea, mucho, en realidad, ambas leyendas son la base para entender el verdadero camino que tomaron los primeros miembros de la Cultura Inca, para llegar hasta aquí.

Antes de que la Cultura Inca se desarrollara en el territorio peruano, se desarrolló al sur, en la meseta del Qollao, otra cultura, la cultura Taipicala, sin embargo, como muchas otras, abandonaron repentinamente el lugar, aún no se sabe si fue por una inundación, por sequía o por cualquier otra razón pero el grupo que allí habitaba dejó la ciudad y decidió migrar.

Hubieron dos grupos de migración, y uno de ellos, precisamente en el que se encontraba la familia de Manco Cápac, decidió tomar como residencia temporal una de las islas del Lago Titicaca, durante su exilio fue que nació el que luego sería el fundador de la ciudad del Cusco, Manco Cápac.

Mientras el futuro gobernante de la cultura inca alcanzaba la adultez, idearon un plan para que su travesía fuera, no sólo respetada, sino venerada, por quienes pudieran encontrarse a lo largo del camino, es así que designaron a Manco Cápac y su esposa Mama Ocllo como hijos del Dios Sol, bajo cuya protección y poder saldrían de las aguas del Lago Titicaca, sin sufrir daño alguno.

Durante su recorrido se fueron aliando con los jefes de los poblados más importantes y así que llegaron a formar un grupo de ocho personas, cuatro jefes y sus esposas, los que posteriormente se harían llamar “Hermanos Ayar”, y sería solamente el poderoso Manco Cápac quien llegaría y fundaría la ciudad del Qosqo, es considerado el Primer Inca y el hacedor del Inti Cancha, es decir del primer adoratorio al dios sol, en el mismo lugar en el que hoy se encuentra el Qoricancha.

Es de esta manera es posible entender estas dos leyendas, y darse cuenta además de que no son tan independientes la una de la otra, como normalmente se nos ha dicho, sino por el contrario, ambas se complementan perfectamente.

Parque Arqueológico de Raqchi, Viajes y Turismo en Cuzco, Perú

Parque Arqueológico de Raqchi

El Parque Arqueológico de Raqch’i, geográficamente está a 14°16’41” Latitud Sur y 71°13’41” Longitud Oeste, situado en el piso ecológico Qeshwa, a una altura de 3,420 m., con un clima fresco y una temperatura promedio anual de 10.8°C. Raqch’i está a una distancia de 122.5 Km. de la ciudad del Cusco, por carretera asfaltada.

Durante la época Cuaternaria, erupcionó el volcán Kimsach’ata, que se encuentra al noreste de la gran falla del Kanchinismo. Existe aguas termominero medicinales cerca al Complejo Arquitectónico de Raqch’i, rodeado por flora nativa como el yuyo, mullaka, pico pinco, chachacomo, q’era, qeuña, entre otros y una avifauna como el cernícalo, búho, picaflor, cóndor, perdiz; llama, alpaca, venado, zorro, etc.

Las excavaciones arqueológicas, realizadas por los científicos sociales, han identificado diferentes ocupaciones humanas, de época pre-inka.

La etnia Qaluyo, del altiplano Qollavino, ocupó la zona de Cacha, antiguo nombre de Raqch’i, hace 800 a.c. Yananmancha fue el principal centro ocupado por la casta sacerdotal. Los Qaluyo y Marcavalle tuvieron un gran intercambio comercial.

La ocupación Pukara y Qaluyo, en la zona de estudio, se expresa en el dominio de la casta sacerdotal, que en base a la observación de los astros, la naturaleza y la sociedad, dominaron a los nativos de Cacha.

En cuanto a la ocupación Wari-Chanka, se evidencia por la presencia de fragmentos de su cerámica, no se ha encontrado hasta ahora restos arqueológicos de este pueblo. Pikillaqta fue el centro administrativo, religioso militar de este imperio. La presencia de este pueblo en Pikillaqta interrumpió el intercambio comercial de los Qhapaq del Cusco con los Qollas del Altiplano Pachakuti, en alianza con otros grupos étnicos, expulsan a los Wari-Chankas, y es el comienzo de la expansión del Estado Inca.

Raqch’i, fue el principal centro administrativo, religioso y militar del Estado Inca, en la cuenca superior del río Wilcamayu, en el punto intermedio del piso ecológico Qeshwa, dominado por los Incas y el piso ecológico Puna de los Qollas.

Don Pedro Cieza de León, Príncipe de los Cronistas, en su obra Crónica del Perú, dice que el Inca Wiraqocha ordenó la construcción de un pequeño recinto a Viracocha, al que consideraban dios, donde los españoles encontraron alguna cantidad de oro y una estatua de piedra, de tamaño de un hombre que representaba a aquel dios. El cronista afirma haber visto personalmente aquella estatua.
Así mismo, indica que Tupaq Inka Yupanqui mandó construir en Raqch’i grandes aposentos.

El cronista andino Don Felipe Guamán Poma de Ayala, en su libro Nueva Coronica de Buen Gobierno; Don Miguel Cabello de Valvoa en su obra Miscelánea Antártica; el jesuita anónimo en su crónica Relación de las Costumbres Antiguas de los Naturales del Perú, recogen informaciones orales, sobre la aparición de un personaje mítico llamado Viracocha, que había sido apedreado por los habitantes de Raqch’i, a cuya consecuencia hizo llover fuego y, en su honor se construyó un templo, dentro de él se encontraba una estatua de piedra, que representaba a aquel dios.

Inca Garcilaso de la Vega, el insigne mestizo, primer historiador, en sus Comentarios Reales, indica que el Inca Viracocha construyó un santuario al dios Viracocha. Este santuario había sido destruido completamente, hasta los cimientos, por los españoles en busca de oro y plata. Sin embargo, el Inca Garcilaso describe en su libro a dicho templo, que consta de un gran muro central y columnas altas a ambos lados.

El análisis crítico de las fuentes documentales de la época colonial, indican que el Inca Wiracocha hizo construir el templo, antes de 1438 y Don Pedro Cieza de León, describe que Tupaq Inka Yupanqui, mandó construir grandes aposentos en Cacha. Este Inca reinó de 1471 a 1493.

El arquitecto Graciano Gasparine y Doña Luise Margolies, en su libro Arquitectura Inca, dicen que los restos arqueológicos de Raqch’i, pertenecen al último horizonte inca, por los elementos y técnicas arquitectónicas. El llamado templo sería un gran obraje o taller de tejidos, los recintos residencia de los trabajadores y las construcciones circulares depósitos de fibras de alpaca y llama.

La Misión Científica Española, bajo la dirección del Dr. Manuel Ballesteros Gaibrois, realizó cuatro prospecciones arqueológicas, entre los años de 1977 a 1980. Esta misión encontró las bases o cimentación de un recinto cuadrangular, la que corresponde al santuario descrito por el cronista Pedro Cieza de León; por consiguiente, los grandes aposentos no son templos ni santuarios. Sobre la estatua de piedra que representaba a Viracocha, la cabeza fue encontrada en ocasión de abrir zanjas para la construcción del teatro Municipal del Cusco, esta cabeza fue vendida al Bibliotecario español Juan Larrea, ahora se encuentra en el Museo de América de Madrid, el cuerpo está en las Galerías Turísticas de la ciudad del Cusco. En la cabeza de piedra, se ve tallado el mascaypacha y el llauto imperial, en el cuerpo los brazos sobre los cuadriles. Esta descripción coincide con la hecha por Pedro Cieza de León.

El aposento mayor, de planta rectangular, es la expresión mas alta de la ciencia, técnica y tecnología arquitectónica del horizonte tardío Inca. Sus colosales dimensiones son 92 metros de largo, 26 metros de ancho y una altura de 14 metros. Tenía 10 vanos de ingreso, 11 ventanas. El muro central, una parte de excelente cantería, de estilo inca imperial; la otra, el gran paramento de adobe, que todavía esta desafiando las inclemencias del clima, el viento, el sol, la lluvia, el
tiempo y los movimientos sísmicos; es una obra digna de ver y admirar.

La explicación, el porqué todavía se yergue este paramento, está en el sofisticado sistema de cimentación, encontrado por la Misión Científica Española. Esta cimentación tiene 2 metros de altura, en la base hay tierra húmeda de 0.30 cm. de espesor, medio metro de cascajo y tierra, 90 cm. de grandes piedras sin labrar; encima tierra apisonada, arcilla decantada y cocida como piso. El nivel de pavimento tiene 24 cm. de altura. Esta técnica de sistema de cimentación, es muy similar a la encontrada por el arqueólogo Pedro Taca Yunca, profesional del INC Cusco, en ocasión de la excavación de la fuente agua en la Plaza de Haucaypata del Cusco.

Es digno de admirar, también, las qolqas, construcciones circulares, que eran graneros para guardar la producción agropecuaria de las tierras pertenecientes al Inca, la Luna y al Sol.

Las canchas o residencias civiles, son de indudable factura Inca, con su patio, vanos de luz, paramento de piedra canteada, con enlucido de tierra.

La fuente sagrada, que representa la típica dualidad andina, para uso ritual religioso. El Usno, plataforma rectangular, construido con el objetivo ritual administrativo, religioso. Los andenes del Inca, el Sol y la Luna, es decir las tierras del Estado Inca, cuya producción era guardada en la Qolqas Reales.

El espacio administrativo ritual y político de Raqch’i, está encercado por una muralla de piedra andesita y toba volcánica, de un ancho de 2.5 m. con una altura promedio de 5 m, y 10 km. de largo.
El camino Inca, el famoso Inka Ñan, empedrado dirigido hacia Cusco y el otro al Altiplano Qollavino.

Don Felipe Guaman Poma de Ayala, en su lista de tambos, menciona el tambo Real de Cacha. Las tumbas se encuentran empotradas en la toba volcánica, restos de la erupción del volcán de Kimsach’ata. El cráter de este volcán, se encuentra a 2 km. del centro urbano de Cacha, conectado por el Camino Real, empedrado, con sus escalinatas; se encuentra en regular condiciones de uso.

La Religión en la Cultura Inca

La Religión en la Cultura Inca

Como en muchos otros elementos culturales andinos, la religión inca es también un producto de la evolución desarrollada en este rincón del mundo a través de miles de años de convivencia con la naturaleza.

Es en síntesis una regla general para la religión en todo el mundo que cuando el hombre no puede explicar, demostrar o dominar algunos fenómenos o poderes superiores o incontrolables por él mismo, les da una explicación sobrenatural.

Por lo tanto, una serpiente que con una sola mordida puede causar convulsiones y la muerte de un hombre era considerado como sagrada. Un puma (león de montaña), que fue el más poderoso de toda la fauna andina, incontrolable, incluso por el hombre fue otro dios. El rayo y el trueno que causaban incendios y destrucción fueron también otra deidad.

Como consecuencia de su división social, parece que en el Inkario también hubo una cosmovisión privada para la nobleza y otro para la gente común. Una prueba de ello es que los templos eran muy exclusivos y utilizados sólo por el Inca y los sacerdotes. Por lo tanto los templos estuvieron siempre protegidos y cerrados.

En términos generales, se consideró que todas las deidades estaban subordinadas y creadas por un Dios invisible, eterno y todopoderoso, que fue nombrado como Wiraqocha.

Aunque se argumenta que el verdadero nombre de ese dios es Apu Kon Titi Wiraqocha o tal vez Illa Teqsi Wiraqocha. Algunos estudiosos creen que probablemente este mismo dios fue identificado con otros nombres como Pachakamaq y Tonapa.

El Dios Wiraqocha no pertenecía a ninguno de los tres mundos de la cosmovisión antigua de Perú, en particular, por lo tanto, su vivienda no se encuentra en el Hanan Pacha o mundo de arriba identificado con el espacio sideral, ni en la superficie de la tierra o Kay Pacha, ni en el Ukhu Pacha o mundo subterráneo. Se trató del dios supremo por excelencia.

No obstante, el Inti o Sol era el dios por excelencia entre los quechuas. Se sugiere que era el dios más popular. El Inca o el rey era considerado el Sapan Intiq Churin o el “Único Hijo del Sol”. Así que era necesario atribuir importancia al culto del Sol entre las tribus que conquistaron. Esta es la razón por la cual cada ciudad o pueblo infaliblemente debía tener templos dedicados a su culto.

Es evidente que el templo más importante de esta deidad masculina, identificado con el oro, fue el Qorikancha. Ese mismo templo es conocido por algunos otros como Intikancha o Intiwasi.

En su interior se tienen templos dedicados a los dioses más importantes, básicamente astros celestes o fenómenos naturales, tales como el sol, la luna, las estrellas, el rayo, el trueno, el relámpago, la lluvia, etc.

El sacerdote más importante en el Inkario fue el Willaq Uma (cabeza de Predicción) que en condiciones normales era un pariente cercano del Inca: su hermano o un tío.

Un estudio de Luis E. Valcárcel indica que todos los dioses, menos Wiraqocha, se asentaron en el “Hanan Pacha” y de allí llegaron los espíritus de los muertos personas nobles también. A partir de ese mundo se considera a los Inkas como hijos del sol.

Dos seres míticos establecieron una comunicación regular entre los diferentes mundos de la cosmovisión prehispánica, entre el “Ukhu Pacha” o mundo subterráneo y el mundo terrenal o “Kay Pacha”, que se proyecta a través del “Hanan Pacha” o mundo celestial.

Estos seres míticos son representados en forma de dos serpientes: Yakumama (agua madre), que al llegar a la superficie de la tierra se transformó en un “gran río” y que pasa al mundo superior convertido en Illapa (rayo, relámpago y rayo). La otra serpiente Sach’amama (árbol madre), que tenía dos cabezas y caminaban en posición vertical con la lentitud y la “apariencia de un árbol envejecido”, y que al llegar al mundo celestial se transformó en un K’uychi (Arco Iris) que era un deidad relacionada con la fertilidad y la fecundidad.

De esta posición se desprende que, según alguno autores la cosmología inca estuvo basada en tres mundo, el mundo de arriba o Hanan Pacha, que es donde se encuentran los dioses, el mundo de la superficie o Kay Pacha, lugar donde habitan los seres humanos, animales y vegetales y finalmente el Ukhu Pacha, donde se encuentran las semillas que esperan volver a la vida.

Así mismo el mundo de arriba estuvo representado por el condor, ya que es un ave que podía volar desde el nivel del mar hasta perderse a más de 5000 metros de altura, el puma representaba al mundo de la superficie, ya que el hombre buscaba relacionarse con un animal inteligente, adaptable y feroz, y finalmente la serpiente era el símbolo del mundo de abajo ya que al cambiar completamente de piel, era como si volviera a la vida.

Entre tanto para otros, existieron tan sólo dos mundos, el de arriba y el de abajo, ya que durante el incario todo tuvo su complemento, el famoso macho y hembra, siguiendo esta lógico, muchos desconocen el postulado de los tres mundos y dan como válido este último.

Además, la Tierra o la Madre Tierra se conoce como la Pachamama, era una deidad pan-andina que fue y sigue siendo objeto de un culto en toda la Cordillera de los Andes.

Del mismo modo, las estrellas ocupan un lugar preponderante en la religión prehispánica. Muchas estrellas y constelaciones, como la estrella Ch’aska o Venus, o la constelación de las Pléyades eran considerados personajes divinos.

Hoy en día, los campesinos andinos, seguidores de la religión inca y las tradiciones todavía usan algunas constelaciones especialmente con el fin de prever el futuro, de acuerdo con el brillo de sus estrellas es posible saber por ejemplo si el año que viene no habrá lluvias, la prosperidad, la felicidad, desastres, etc.

Muchos cronistas indican que Waka o Guaca era un santuario sagrado o elementos utilizados con el fin de adorar a diferentes dioses regionales, locales o familiares.

Las Wakas como santuarios eran lugares donde los espíritus de los muertos habitaban, y fueron atendidos por el Tarpuntay, sacerdote (brujo o magopara los conquistadores) a cargo de las ceremonias religiosas.

Los sacerdotes también realizaban la Much’ay o Mocha (en su versión española), es decir, repartiendo besos con la punta de los dedos y los brazos extendidos, dicha ceremonia se realizaba en las waqas, razón por la que también son conocidas como Mochadero.

Las Wakas en el Valle del Cusco se alinearon en 41 ceques o líneas imaginarias que partían del Qorikancha (Templo del Sol) con dirección a los Cuatro Suyos.

El cronista Polo de Ondegardo realizó una cuenta de ceques y Wakas existentes a mediados del siglo XVI en los que se contaron un total de 350 santuarios.

Sin embargo, muchos eruditos modernos sugieren que se trataba de 365 Wakas en este valle, cada una dedicada a cada uno de los días del año, porque los incas sabían de la existencia de los solsticios y equinoccios, de cuando se realizaban exactamente y también sabían que el año solar de 365 días.

Se consideró que la vida de una persona o una dinastía podría surgir de un río, una montaña, una fuente de agua, un felino, un ave, etc., cualquiera de estos lugares de origen recibió el nombre de Pakarina.

El arte de embalsamar alcanzó un gran desarrollo en el Perú prehispánico. En el Inkario cada persona muerta fue momificado, sin importar su condición social.

La única diferencia era que las momias de la gente común se enterraban junto con sus bienes de la vida diaria e incluso de alimentos en los cementerios ubicados casi siempre en lugares de difícil acceso, mientras que las momias de los nobles se mantuvieron en Wakas (templos).

El Mallki (momia) fue objeto de culto y servido por su ayllu (comunidad organizada o grupo social formado por unas 100 familias) o el linaje, como si fueran personas vivas. Aún más, en algunas fiestas importantes había una gran procesión de las momias de los jefes de Estado inca y algunos nobles en torno a la principal plaza de Qosqo.

Otro elemento importante en la religión inca fueron los Wayke (“hermano” en quechua), que fueron ídolos o representaciones de personas nobles, esculturas en metales preciosos en general, en tamaño natural.

En las casas de las familias tenían, aún hoy tienen, la Qonopa o Illa conocido como Wasiqamayoq o Ullti, que son ídolos de la familia o amuletos a cargo de proteger la casa y traer buena suerte y prosperidad.

Son esculpidos en piedra con formas y colores, y casi siempre con formas de camélidos sudamericanos y tienen un agujero en la parte posterior se conoce como “qocha” (laguna) donde la gente echa vino, chicha o alcohol durante la ceremonia llamada “haywarisqa” (ceremonia de ofrendas) y en el que depositan también el “k’intu”, es decir, tres hojas de coca pegadas con sebo de llama “untu”.

Las ofrendas podían consistir en diferentes elementos tales como alimentos, chicha o Aqha (bebida alcohólica fermentada hecha de maíz), llamas, cuyes, etc., los líquido se vertían en las fuentes y canales, por lo tanto la chicha o de sangre se regó como un sacrificio .

De vez en cuando los alimentos y algunas otras ofrendas fueron dadas como cenizas, para que así se podría conseguir de manera más directa a los dioses.

Los sacrificios de animales fueron ejecutados con el fin de predecir el futuro mediante el estudio de sus vísceras, el corazón, los pulmones y otros órganos.

Existe una gran controversia sobre la práctica de sacrificios humanos en la sociedad inca. Algunos cronistas españoles, normalmente los sacerdotes católicos, escribieron que en algunas circunstancias especiales se practicaron sacrificios de niños (muchos estudiosos creen que esta posición surge como un intento dispuestos a justificar la conquista y el genocidio desde la imposición del cristianismo), como es el caso de la sacerdote Vasco de Contreras y Valverde, quien en 1649 afirmó que cuando murió Wayna Qhapaq “… su cadáver fue traído a esta ciudad, donde en su funeral, cuatro mil personas perdieron la vida …”.

En resumen, hoy se sabe que los quechuas en algunas provincias practicaron sacrificios humanos; Huaman Poma entre 1567 y 1615 escribió que “Capacocha” era el nombre de los niños sacrificados, ceremonia realizada dos veces al año, mientras que Cieza de León escribió que ese era el nombre para todos los regalos y ofrendas para sus ídolos, Pedro Sarmiento de Gamboa escribió que “Capaccocha” era “la inmolación de dos varones y dos niñas recién nacidas ante el ídolo Huanacauri …”.

Con la llegada de los españoles se trató de imponer una nueva religión, la Católica, con dicho objetivo se llevó a cabo una radical extirpación de idolatrías, que consistía en desaparecer, destrozar o eliminar todo aquel elemento que hubiese sido venerado por los quechuas.

De igual forma y con el mismo objetivo, se acordó construir las iglesias católicas justo sobre los templos quechuas más importantes, para de esta manera reemplazar las creencias que hasta entonces existían.

Sin embargo no se logró imponer por completo la nueva religión, ni eliminar todo rastro de la anterior y por el contrario se dio el nacimiento de una nueva, que mezcla características de ambas y que se ha mantenido desde entonces hasta nuestros días.

Arquitectura Inca, Materiales y Técnicas, Construcción y Estilos

Es evidente que los quechuas han buscado inmortalidad en sus obras. Esa es la razón por la que prefirieron las piedras más duras, no importaba lo lejos que se encontraban las canteras, la extracción y traslado de piedras se realizó con total orden.

Rocas Utilizadas en las Construcciones Incas

La mayoría de los materiales preferidos fueron las rocas de origen ígneo o volcánico, fuesen extrusivas o intrusivas. Estas últimas eran las favoritas, es decir, el magma o lava que se enfrió en grandes profundidades dentro de la tierra, y que millones de años después emergieron.

Las piedras más suaves eran utilizadas en muros incaicos y solían ser Calizas, que son rocas sedimentarias de origen marino que tiene 3 ° de dureza en la escala de Mohs (escala de 1 a 10 grados, en los que el material más blando es el talco con 1 ° y el más duro es el diamante con 10 °) y una resistencia a la compresión de 200 a 500 Kg / cm ².

Las Calizas se utilizaron en Saqsaywaman, Chinchero, Yucay, Tarawasi, etc. En los Andes peruanos, las calizas que contienen una alta cantidad de carbonato de calcio se utilizan como fertilizantes y para esto son pulverizadas previamente.

Otro tipo de roca utilizada en la región Cuarcitas, rocas que se formaron en su mayoría por metamorfismo de areniscas. Están formados principalmente por cuarzo como su nombre lo insinúa y son tan resistentes como este, tienen 5 ° de dureza y una resistencia a la compresión de 800 Kg / cm ².

El Basalto también tuvo un amplio uso en la arquitectura inca. Es el más abundante entre las rocas extrusivas, tiene entre 5 ° y 6 ° de dureza en la escala de Mohs y una resistencia de 1200 Kg / cm ².

Las Dioritas también tuvieron un uso muy difundido entre los quechuas. Son rocas ígneas, principalmente compuestas de feldespato y uno o más minerales oscuros, su dureza es de 6 ° y su resistencia de 1200 Kg / cm ².

En Cusco, la diorita verde se encuentran en San Blas y las faldas de Saqsaywaman y fueron utilizados para la construcción del palacio de Inka Roqa en la calle Hatunrumiyoq en la que se encuentra la famosa piedra de los doce ángulos.

Las Andesitas son abundantes en la región y tienen una excelente calidad son las preferidas en la arquitectura inca de la ciudad. Reciben su nombre debido a la enorme cantidad que se encuentran en los Andes.

Poseen diferentes colores y son generalmente oscuras, tienen 6 ° de dureza y 1200 Kg / cm ² de resistencia a la compresión. A lo largo del Valle del Qosqo algunos afloramientos de andesita se encuentran en los antiguos centros volcánicos de Waqoto, Oropeza, Lucre y Rumiqolqa.

El Granito se utiliza en sentido amplio también, son rocas ígneas intrusivas y tienen una textura equigranular (grano grande y uniforme) que los diferencian de los extrusivas.

Contienen un promedio de alrededor del 60% de feldespato, el 30% de cuarzo y un 10% de minerales oscuros. Tienen 6 ° y 7 ° de dureza y una resistencia de 1200 Kg / cm ², el ejemplo clásico de granito entre nosotros es la del Batolito de Vilcabamba, donde se encuentra Machu Picchu.

Las Areniscas se utilizaron en las paredes incas, son rocas sedimentarias formadas por el fortalecimiento de los granos de arena. Tienen una dureza de 7 ° en la escala de Mohs y de 300 a 800 Kg / cm ² de resistencia a la compresión, la arena también se utilizó como abrasivo para pulir otros tipos de rocas.

Normalmente, los edificios incaicos dejan atónitos a los visitantes. Muchas veces resulta difícil creer que sus construcciones son obra humana y este es el motivo por el que se tejen las más curiosas explicaciones.

Cuando llegaron los conquistadores, muchos de ellos no podían explicar lo que estaba de pie delante de ellos y de acuerdo a su forma medieval de pensamiento argumentaron que los “indios” que se encontraron en los Andes no fueron capaces de hacer esas grandezas y las atribuyeron a los demonios o espíritus malignos.

Esta es la razón por la que hoy en día mucha gente piensa que toda esta gigantesca obra fue hecha por seres extraterrestres con tecnología superior y la filosofía de avanzada que llegó a dejar una muestra de su poder y capacidad, ¡precisamente aquí!.

Proceso de Fractura de las Piedras

Hoy en día, las canteras que contienen material lítico de los edificios incaicos se identifican fácilmente por todo el Tawantinsuyo.

Normalmente con la ayuda del conocimiento acumulado sobre los antiguos peruanos y si la geografía no se modificó, aún es posible identificar el trabajo de fractura, talla, transporte y manipulación de las rocas.

Sin lugar a dudas, el ejemplo más elocuente de todos se encuentra en las canteras de Kachiqhata, a unos 4 km. (2.5 millas) de distancia de Ollantaytambo.

Fracturar o separar las rocas de una montaña fue quizás el trabajo más duro en todo el proceso. A tal fin, las fisuras o fracturas existentes en la montaña fueron utilizados con frecuencia, se vieron obligados a separar las fisuras de las rocas con la ayuda de palancas de bronce que podrían ser de un metro o más largas, como las que se encuentran en los museos, para este trabajo utilizaron vigas de madera también.

Por otro lado, se sugiere que también se utilizaron algunos cinceles de metal para hacer agujeros. Asimismo, se argumenta que para partir las rocas con la ayuda de cuñas de madera, el proceso fue, colocarlos en los huecos y empaparlos de agua, al hincharse la madera se producía la fractura.

También se especula sobre la posibilidad de fracturar las rocas, llenando con agua las perforaciones de una o más ranuras, la que al congelarse durante la noche hizo desprender las rocas.

Hace mucho tiempo se creyó también que para la fractura de las rocas, se calentaban con fuego y de pronto se enfriaban con agua helada, este proceso producía la ruptura de la roca en trozos irregulares que se podrían utilizar en las obras, no precisamente en las de mejor calidad .

Los Incas descubrieron o aprendieron las técnicas de culturas pre-inca y las mejoraron, perfeccionaron y difundieron ampliamente entre los quechuas.

Utilizaron los martillos más duros, los de piedra Jiwaya o Jiwayo, con la finalidad de alisar o tallar piedras para las de construcciones. Se trata de rocas sedimentarias compactas y pesadas que contienen óxidos de hierro.

Del mismo modo, algunos martillos de basalto y piedras redondeadas se utilizaron como martillos percusores (golpes) sobre las piedras que se habían “suavizado”, y este fue un trabajo lento y laborioso.

Finalmente el pulido de piedras de construcción se hizo a través de la abrasión o fricción con areniscas o simplemente arena como abrasivo y agua abundante.

Incluso hasta hace unos pocos años se creía que los incas no lograron el uso de instrumentos de metal en la piedra porque se carecía de suficientes evidencias y testimonios. Sin embargo, los estudios modernos demuestran que no es cierto.

El Bronce, la aleación de estaño y el cobre, fue el metal más duro utilizado por los quechuas.

Hay en muchas piedras, cortes muy finos que sería imposible hacer por golpes o uso de cinceles. Muchos expertos sugieren que se realizaron con una especie de “sierras”, que consiste en cables o de cobre fino o láminas de bronce y el uso de algunos abrasivos y una gran cantidad de agua.

Por otra parte, hay algunos agujeros perforados en rocas, que muestran claros vestigios de haber sido realizadas con perforadoras rotativas y sin ninguna duda que se refiere a la utilización de taladros realizados en metal o madera dura que se rota con un arco, el agua y la arena como abrasivo.

Otro aspecto que causa admiración es el transporte de bloques de edificios. Primero trabajaron la superficie sobre la cual desplazarían sobre todo los bloques grandes, ya que los pequeños los cargaban en sus espaldas, una vez que el suelo estaba muy suavizado y el camino entre las canteras y la obra había sido anchado, planos inclinados fueron construidos, tal como el que se ve en Ollantaytambo.

No bastaba con los planos inclinados, utilizaron algunos elementos auxiliares como piedras redondas o cantos rodados, y rodillos como ruedas. Estos sistemas de rodamiento, que en realidad fueron el medio de transporte, necesitaron además de la potencia de decenas, cientos e incluso miles de trabajadores, quienes tuvieron que empujar o tirar de las piedras con la ayuda de poleas, palancas de metal o de madera y cuerdas de cuero de llama, las fibras de agave o algunos otros materiales resistentes.