El Arte en América Latina, Siglo XIX, Escultura, parte 2

En Argentina surgieron algunos escultores que se formaron en Francia, Italia, como Manuel Santa Coloma (n–1920), notable animalista, que colaboró con otros arquitectos en la estatua ecuestre de Belgrano, que se alza en la plaza de Mayo bonaerense, y el clasicista Lucio Correa Morales (n–1820), que cultivó el tema costumbrista con obras como: El Gaucho, la Casetiva.

Francisco Cafferata (1861–1890).

Estudió en Florencia, destacó por el monumento al almirante Brown, que hoy se puede ver en Buenos Aires.

En Chile, dos jóvenes maestros se inspiraron en la escultura francesa, por que se formaron con el francés Auguste Francois, que en 1853 se hizo cargo del taller de escultura de la Academia de Santiago.

Nicanor Plaza (1844–1917). Sus obras fueron:

Jugador de Chueca
Caupolican
Y la famosa Quimera.

Virginio Arias (1855–1941).

Su célebre “Descendimiento” que guarda el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago de Chile, es sin duda, obra de exquisita manufactura.

En Brasil, con la llegada en 1816, del grupo de artistas franceses llamados por Don Juan II de Portugal, imprimió con nuevo rumbo a la escultura brasilleña, a través de Francisco Joaquín Brittencourt de Silva, Cándido Caetorno de Alneida Reir y Rodolfo Bernardelli, quienes crearon muchas obras, entre estas:

Descubrimientos de Brasil
Cristo y la adúltera
Estatuas ecuestres de Osorio y del Duque de Cascias, que adornan la ciudad Río de Janeiro.

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