La cultura moderna occidental, producto de las luchas políticas, económicas, ideológicas, etc. que se notó desde principios del siglo XVIII, frente a la cultura tradicional de España y sus colonias, empezó a ser transformada por la difusión de nuevas modalidades culturales, procedentes sobre todo, de Francia e Inglaterra.

Esos cambios se produjeron tanto en el orden del pensamiento científico y político como también en las Artes y en los gustos de la vida diaria Latinoamericana.

Con las guerras de sucesión que se iniciaron y cobraron cuerpo en el curso de la segunda década de esta centuria y que conducirían a la independencia de los distintos países americanos, se interrumpió la llamada “ Paz Hispánica”, dilatado período de dominación española.

El arte de la América Latina se formó y desarrolló en líneas generales sobre la pauta que en este orden marchaba la metrópoli, pero sin menoscabo para que el genio autóctono pudiera manifestarse, sobre todo en el dominio de la arquitectura, hasta arribar a la creación de ese barroco colonial, donde el modelo importado sufre una transformación de indiscutible sabor indígena y cuyas muestras más brillantes señalamos en México y Perú.

Los antecedentes para el florecimiento del arte en Latinoamérica, obedecen a dos factores:

El primero pródigo en pronunciamientos, revoluciones, guerras civiles y conflictos entre las nuevas nacionalidades, abarca hasta el último tercio del siglo y se caracteriza por una paralización casi total de las actividades artísticas.

En cambio, durante el último tercio del siglo XIX, se logra ya el reajuste de las nuevas nacionalidades y bajo el signo de la estabilidad política, cesa el marasmo constructivo.

Espero que esta información te sea de utilidad y que tengas un maravilloso viaje.