Escultura Neoclásica, obras y artistas

Las numerosas esculturas clásicas que habían sido sepultadas, fueron surgiendo a la luz del día a partir del siglo XV. Desde la Edad Media, la nueva escultura italiana empezó deliberadamente a inspirarse en lo clásico, modelos con los que tropezaba a cada paso. En este contexto surgieron escultores como Antonio Canova, Giuseppe Franci (1731–1806) y Giuseppe Ceracchi (1751–1802) y otros. Franci era natural de Carrara, fue quien destacó después de Canova.

GIUSEPPE FRANCI (1731–1806)

Las Sirenas de la Fuente de la Piazza Fontana.
Busto de Parini, de la Brera.
Otros.

LUIS CANOVA (1757–1822).- Destaca por que intentó reconciliar el recuerdo de los grandes monumentos barrocos y su pretendido arte conservador, debido tal vez a sus elevados costos materiales o a su compleja tecnología. Dio muestra de eclecticismo.

Retrato de Paulina Bonaparte, como “Venus Triunfadora”.
Napoleón .
Teseo y el Minotauro.

En España, los artistas no se atrevían a apartarse de un arte vivo y apasionado, que encontraba eco entusiasta en el sentimiento popular, sobre todo en la talla policromada, de tan gran traducción, es decir en el tardío barroquismo donde destaca Luis Bonifaz y Masso (1683–1765), escultor de gran renombre en Cataluña y autor del coro de la catedral nueva de Lérida.

El Barroco tardío cobra acentos exóticos en el grupo Valenciano. En este grupo destaco también Ignacio Vergara (1715–1776), autor de la fachada del Palacio de Dos Aguas en Valencia.

La reacción académica se manifiesta en la preferencia por la piedra y el mármol sobre la talla policromada. Entre los escultores del grupo fundamental de la Academia, hay que mencionar a:

FELIPE DE CASTRO (1711–1775). Ejecutó obras importantes para el palacio real.

JUAN PASCUAL MENA (1707–1784). Diseñó esculturas en el Paseo del Prado, se considera un excelente imaginero que continuó la tradición de la talla policromada en una nueva versión de acuerdo al tiempo.

MANUEL ALVAREZ DE LA PEÑA (1727–1797). Autor de las fuentes del Paseo del Prado, denominada “Las Cuatro Estaciones” así como de los medallones en relieve para la Santa Capilla del Pilar de Zaragoza.

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