Estilo Realista, sustento

EL ESTILO REALISTA (1848–1895)

SUSTENTO DEL ESTILO

La nueva etapa se abre, en 1848, con la caída de Luis Felipe y el advenimiento de la segunda república francesa.

El Arte realista es todo aquello que, partiendo de la existencia de una realidad objetiva, constituye con ella una nueva realidad, que nos entrega verdades sobre la realidad del hombre concreto, que vive una sociedad dada (burguesa–proletariado), en unas relaciones humanas condicionadas histórica y socialmente y que, en el marco de ellos trabaja, lucha, sufre, goza o sueña, etc. Es decir, el romanticismo comienza a dar síntomas de agotamiento creador, y abre paso a un renovado gusto por la realidad inmediata, principalmente en la literatura y la plástica, explorando las profundidades de la Psique y se tiende a buscar en el entorno social.

Este contexto del pensamiento realista, los lleva a luchar contra la naturaleza para dominarlos, y se enfrentan unos con otros y pugnan entre sí las contradicciones, dentro de una realidad objetiva, subjetiva y externa, es decir dentro de los tres niveles:

Realidad exterior, que existe al margen del hombre.
Realidad nueva o humanizada, que el hombre hace emerger, humanizando lo anterior.
Realidad humana, que se transporta en esa realidad y en la cual se da cierto conocimiento del hombre.

Apreciaciones que involucran; sujeto y objeto, pensamiento y realidad, hay a la vez identidad y contradicción, por que lo real (naturaleza-historia), es “Ajeno” al sujeto (idea–absoluta). Es decir el hombre se aliena al proyectar una imagen ideal de sí mismo sobre un producto de su propia imaginación.

Entendiendo desde la lógica real, el hombre como colectividad conoce el mundo a través de su trabajo, o sea que lo conoce a medida que opera su transformación. Todo el proceso histórico es una realidad material cuyo elemento básico es la producción y la forma en que los hombres producen y reproducen sus medios de subsistencia, condicionan por completo la sociedad. También las relaciones entre los hombres son, fundamentalmente, relaciones de producción e implican una división social del trabajo.

Estas son las características emergentes de la sociedad moderna, dentro del hombre y su entorno, conocido como la sociedad.

El Arte realista, principalmente la pintura y la escultura, expresan vivencias realistas en sus diferentes manifestaciones a través de sus autores, por que ellos no eran ajenos a la realidad social, conocida como la sociedad burguesa.

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