Parque Arqueológico de Raqchi, Viajes y Turismo en Cuzco, Perú

Parque Arqueológico de Raqchi

El Parque Arqueológico de Raqch’i, geográficamente está a 14°16’41” Latitud Sur y 71°13’41” Longitud Oeste, situado en el piso ecológico Qeshwa, a una altura de 3,420 m., con un clima fresco y una temperatura promedio anual de 10.8°C. Raqch’i está a una distancia de 122.5 Km. de la ciudad del Cusco, por carretera asfaltada.

Durante la época Cuaternaria, erupcionó el volcán Kimsach’ata, que se encuentra al noreste de la gran falla del Kanchinismo. Existe aguas termominero medicinales cerca al Complejo Arquitectónico de Raqch’i, rodeado por flora nativa como el yuyo, mullaka, pico pinco, chachacomo, q’era, qeuña, entre otros y una avifauna como el cernícalo, búho, picaflor, cóndor, perdiz; llama, alpaca, venado, zorro, etc.

Las excavaciones arqueológicas, realizadas por los científicos sociales, han identificado diferentes ocupaciones humanas, de época pre-inka.

La etnia Qaluyo, del altiplano Qollavino, ocupó la zona de Cacha, antiguo nombre de Raqch’i, hace 800 a.c. Yananmancha fue el principal centro ocupado por la casta sacerdotal. Los Qaluyo y Marcavalle tuvieron un gran intercambio comercial.

La ocupación Pukara y Qaluyo, en la zona de estudio, se expresa en el dominio de la casta sacerdotal, que en base a la observación de los astros, la naturaleza y la sociedad, dominaron a los nativos de Cacha.

En cuanto a la ocupación Wari-Chanka, se evidencia por la presencia de fragmentos de su cerámica, no se ha encontrado hasta ahora restos arqueológicos de este pueblo. Pikillaqta fue el centro administrativo, religioso militar de este imperio. La presencia de este pueblo en Pikillaqta interrumpió el intercambio comercial de los Qhapaq del Cusco con los Qollas del Altiplano Pachakuti, en alianza con otros grupos étnicos, expulsan a los Wari-Chankas, y es el comienzo de la expansión del Estado Inca.

Raqch’i, fue el principal centro administrativo, religioso y militar del Estado Inca, en la cuenca superior del río Wilcamayu, en el punto intermedio del piso ecológico Qeshwa, dominado por los Incas y el piso ecológico Puna de los Qollas.

Don Pedro Cieza de León, Príncipe de los Cronistas, en su obra Crónica del Perú, dice que el Inca Wiraqocha ordenó la construcción de un pequeño recinto a Viracocha, al que consideraban dios, donde los españoles encontraron alguna cantidad de oro y una estatua de piedra, de tamaño de un hombre que representaba a aquel dios. El cronista afirma haber visto personalmente aquella estatua.
Así mismo, indica que Tupaq Inka Yupanqui mandó construir en Raqch’i grandes aposentos.

El cronista andino Don Felipe Guamán Poma de Ayala, en su libro Nueva Coronica de Buen Gobierno; Don Miguel Cabello de Valvoa en su obra Miscelánea Antártica; el jesuita anónimo en su crónica Relación de las Costumbres Antiguas de los Naturales del Perú, recogen informaciones orales, sobre la aparición de un personaje mítico llamado Viracocha, que había sido apedreado por los habitantes de Raqch’i, a cuya consecuencia hizo llover fuego y, en su honor se construyó un templo, dentro de él se encontraba una estatua de piedra, que representaba a aquel dios.

Inca Garcilaso de la Vega, el insigne mestizo, primer historiador, en sus Comentarios Reales, indica que el Inca Viracocha construyó un santuario al dios Viracocha. Este santuario había sido destruido completamente, hasta los cimientos, por los españoles en busca de oro y plata. Sin embargo, el Inca Garcilaso describe en su libro a dicho templo, que consta de un gran muro central y columnas altas a ambos lados.

El análisis crítico de las fuentes documentales de la época colonial, indican que el Inca Wiracocha hizo construir el templo, antes de 1438 y Don Pedro Cieza de León, describe que Tupaq Inka Yupanqui, mandó construir grandes aposentos en Cacha. Este Inca reinó de 1471 a 1493.

El arquitecto Graciano Gasparine y Doña Luise Margolies, en su libro Arquitectura Inca, dicen que los restos arqueológicos de Raqch’i, pertenecen al último horizonte inca, por los elementos y técnicas arquitectónicas. El llamado templo sería un gran obraje o taller de tejidos, los recintos residencia de los trabajadores y las construcciones circulares depósitos de fibras de alpaca y llama.

La Misión Científica Española, bajo la dirección del Dr. Manuel Ballesteros Gaibrois, realizó cuatro prospecciones arqueológicas, entre los años de 1977 a 1980. Esta misión encontró las bases o cimentación de un recinto cuadrangular, la que corresponde al santuario descrito por el cronista Pedro Cieza de León; por consiguiente, los grandes aposentos no son templos ni santuarios. Sobre la estatua de piedra que representaba a Viracocha, la cabeza fue encontrada en ocasión de abrir zanjas para la construcción del teatro Municipal del Cusco, esta cabeza fue vendida al Bibliotecario español Juan Larrea, ahora se encuentra en el Museo de América de Madrid, el cuerpo está en las Galerías Turísticas de la ciudad del Cusco. En la cabeza de piedra, se ve tallado el mascaypacha y el llauto imperial, en el cuerpo los brazos sobre los cuadriles. Esta descripción coincide con la hecha por Pedro Cieza de León.

El aposento mayor, de planta rectangular, es la expresión mas alta de la ciencia, técnica y tecnología arquitectónica del horizonte tardío Inca. Sus colosales dimensiones son 92 metros de largo, 26 metros de ancho y una altura de 14 metros. Tenía 10 vanos de ingreso, 11 ventanas. El muro central, una parte de excelente cantería, de estilo inca imperial; la otra, el gran paramento de adobe, que todavía esta desafiando las inclemencias del clima, el viento, el sol, la lluvia, el
tiempo y los movimientos sísmicos; es una obra digna de ver y admirar.

La explicación, el porqué todavía se yergue este paramento, está en el sofisticado sistema de cimentación, encontrado por la Misión Científica Española. Esta cimentación tiene 2 metros de altura, en la base hay tierra húmeda de 0.30 cm. de espesor, medio metro de cascajo y tierra, 90 cm. de grandes piedras sin labrar; encima tierra apisonada, arcilla decantada y cocida como piso. El nivel de pavimento tiene 24 cm. de altura. Esta técnica de sistema de cimentación, es muy similar a la encontrada por el arqueólogo Pedro Taca Yunca, profesional del INC Cusco, en ocasión de la excavación de la fuente agua en la Plaza de Haucaypata del Cusco.

Es digno de admirar, también, las qolqas, construcciones circulares, que eran graneros para guardar la producción agropecuaria de las tierras pertenecientes al Inca, la Luna y al Sol.

Las canchas o residencias civiles, son de indudable factura Inca, con su patio, vanos de luz, paramento de piedra canteada, con enlucido de tierra.

La fuente sagrada, que representa la típica dualidad andina, para uso ritual religioso. El Usno, plataforma rectangular, construido con el objetivo ritual administrativo, religioso. Los andenes del Inca, el Sol y la Luna, es decir las tierras del Estado Inca, cuya producción era guardada en la Qolqas Reales.

El espacio administrativo ritual y político de Raqch’i, está encercado por una muralla de piedra andesita y toba volcánica, de un ancho de 2.5 m. con una altura promedio de 5 m, y 10 km. de largo.
El camino Inca, el famoso Inka Ñan, empedrado dirigido hacia Cusco y el otro al Altiplano Qollavino.

Don Felipe Guaman Poma de Ayala, en su lista de tambos, menciona el tambo Real de Cacha. Las tumbas se encuentran empotradas en la toba volcánica, restos de la erupción del volcán de Kimsach’ata. El cráter de este volcán, se encuentra a 2 km. del centro urbano de Cacha, conectado por el Camino Real, empedrado, con sus escalinatas; se encuentra en regular condiciones de uso.

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