Pintura Abstracta, artistas y obras

Pintura Abstracta, artistas y obras

WASSILY KANDINSKY (1866-1944)

Ruso. Está considerado como el fundador de la pintura abstracta como tendencia moderna. Estudió; derecho, economía y ciencias. Conocimientos que le ayudaron a apoyar su manejo pictórico.

Escribió varios libros que definen y defienden la verdad del arte abstracto: “De lo espiritual en el arte” (1911), “Del punto y la línea a la superficie” (1926).

La pintura de Kandinsky está destinada a despertar la emoción del espectador con ese mensaje íntimo, difícil de explicar con palabras, ya que debe actuar sólo el sentimiento. Obras: Temas sin tema, llevan también títulos abstractos:

Improvisaciones.
Manchas.
Óvalos.
Movimientos.
Construcciones, etc.

PIET MONDRIAN (1872-1944)

También fundador del abstracto, pero en distinta dirección, creó todo un mundo de suaves colores, llevando a la mayor simplicidad los modelos tomados de la naturaleza hasta conseguir orquestaciones puras, de líneas verticales y horizontales en total armonía con el color, sin que ello refleje nada del mundo visible.

PAUL KLEE (1879-1940)

Es el pintor del símbolo de la alusión conmovedora y poética, que resta dureza y crueldad a todo problema para convertirlo en formas amables, sin dulzonería. Sus conocimientos musicales parecen “escucharse” en sus lienzos, variados y ricos de líneas firmes y colores planos bien combinados y yuxtapuestos.

CASIMIR MALEVITCH (1878-1935)

Se movió dentro del cubismo, para luego pregonar el abstracto, sobre lo que escribió en su libro “Mundo sin objetos”. A la abstracción le dio un giro especial, al que llamó “suprematismo”, abstracción geométrica a base de rectángulos, círculos, triángulos o cruces sobre fondos uniformes en composiciones muy simples.

JUAN JOSÉ THARRATS (1918-2001)

Español. Es un polifacético que practica muchas técnicas, pero todas sus actividades están íntimamente ligadas al mundo del arte. Pintor, escritor, editor, autor teatral y crítico.

Es un sorprendente pintor y decorador, hace murales, vidrieras, mosaicos, escultura, cerámica, joyas, litografías, tapices y alfombras. Inventa la técnica de la maculatura, procedimiento que saca del triste desdén de las manchas, para elevarlo a la categoría de arte y de arte con poesía, aprovechando sus calidades para extraer toda suerte de efectos.

ANTONIO TAPIES (1923)

Español. Llevó el arte abstracto a sus últimas consecuencias. Pintor y poeta, aúna en sus lienzos ambos sentimientos, logrando juntarlos inteligentemente en el más depurado arte mágico.

Su obra es un mensaje oscuro, misterioso, pero lleno de atractivos y de intenso contenido alcanzado con los elementos más sencillos. La pintura de Tapier intenta captar el fondo del psiquismo humano, suscitando y provocando en el espectador, los más diversos sentimientos y emociones.

El conjunto de su obra ha favorecido el desarrollo del llamado arte povera (arte pobre), caracterizado por el intento de suscitar la emoción a través del empleo de materiales baratos.

En América, la abstracción liberó totalmente a la pintura de viejas influencias europeas, por obra de Paul Jackson Pollock (1912-1956), que tomando por base la mitología y el erotismo creó una pintura violenta, audaz, libre, sin marco. Utilizando materiales diversos (arenas, polvo de vidrio, etc.), formaba sus pastas especiales, con las que siguiendo un ritmo sin orden, trazaba las nuevas dimensiones cósmicas de la pintura.

Aunque el abstracto sigue produciendo en el mundo entero gran cantidad de obrar inteligente, otras reacciones se dan en nuestro tiempo. Podríamos decir una vez más que vivimos en tiempo de contradicciones, junto a los cuadros más enigmáticos y filosóficos, encontramos tendencias que se dirigen hacia una nueva figuración, que vuelven sus ojos hacia el hombre y hacia la naturaleza que en definitiva, son las grandes verdades desde que el mundo es mundo.

La Arquitectura después de la Independencia, construcciones, estilo, artistas

ARQUITECTURA DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA

La arquitectura se plasmó escasamente, por la falta de impulso urbanístico, estuvo orientada a la restauración de palacios coloniales para fines públicos de gobierno, religiosos, etc., así tenemos:

Una de las construcciones más representativas de la primera etapa fue la nueva catedral de Arequipa, erigida sobre el templo incendiado en 1844. El edificio, muestra genuina del barroco local, consta de una sola nave y ostenta una gran fachada de blanquísima piedra y otras características.

De estos primeros tiempos de la independencia proceden también algunos monumentos en forma de arco triunfal, como el arco neoclásico de San Carlos de Puno, en las márgenes del lago Titicaca y las dos que se alzaron en Cusco, uno cerca el cabildo y el otro junto a la plaza de armas.

El club Central de Trujillo, un palacio de estilo “Isabelino”, español con patios neoclásicos adornados con estatuas de mármol importadas de Carrara.

El Goyoneche en Arequipa, que perteneció a los Condes de Guaqui y cuyas suntuosas estancias se abrían a un patio porticado.

En Cusco la primera planta del Colegio Ciencias.
La Casa de Hierro en Iquitos, entre otros.

El Arte en América Latina, Siglo XIX, Arquitectura, parte 2

El período en que azotaron los terremotos, incito a América Central a la creación de un tipo de arquitectura a base de materiales elásticos, capaces de resistir los mismos sin provocar catástrofes.

Las Casas solían construirse de un solo piso, en torno a un patio central con pórticos de madera y para su decoración, se recurría a motivos neoclásicos infundidos de romántico sabor.

Por ejemplo; el Palacio Arzobispal, conjuntos urbanos de Santa Ana y Santa Tecla en San Salvador.

En México, la reacción renacentista europea, se dejó sentir a finales del XVIII, por mediación del valenciano Manuel Tolsa (1757–1818), arquitecto y escultor que se hizo cargo de la dirección de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

Entre sus obras, el Palacio de la Minería y los últimos detalles de la catedral de la capital mexicana. En la línea neoclásica trabajó por esta época, el criollo Francisco Tresguerras (1759–1833). Sus obras: La iglesia del Carmen (1802–07), en Celaya y la de San Julián en Patzcuaro.

En cuba y Puerto Rico, las colonias no alejadas, todavía, de la metrópoli, gozaron durante los reinados de Fernando VII e Isabel II de una paz y prosperidad económica que contrastaba con la precaria situación de las recientes nacionalidades envueltas en luchas por su independencia.

La Habana era una ciudad ochocentista española, con calles porticadas llenas de comercios, donde la gente adinerada de la isla se hacía construir quintas lujosas con mármoles importados de Italia, carpintería de madera, preciosos y bellos jardines.

Una de estas moradas fue el Palacio de Aldana, que ha sido señalado como una de las muestras más bellas que dejó el neoclasismo en todo el mundo hispano. Su construcción se inicio en 1840, con arreglo a los planos del arquitecto dominicano Manuel José Carrera. La fachada principal constaba de dos plantas y la superior, se engalanaba con pilastras jónicas entre el elegante balconaje. Otro ejemplo es el barrio residencial de “El Correo”.

El Arte en América Latina, Siglo XIX, Arquitectura, parte 1

Prospera rápidamente en los países jóvenes sudamericanos como: Argentina, Chile y Brasil, especialmente abordan grandes empresas de urbanización con el trazado de amplias plazas y avenidas y la edificación de palacios gubernamentales, suntuosos teatros y grandes residencias particulares, actividades que se prolongarían a través de los primeros decenios de nuestro siglo, hasta infundir su actual aspecto a las grandes urbes americanas.

En la primera etapa ya indicada, la arquitectura se manifiesta en forma escasa con persistencia del tradicionalismo colonial barroco, en cambio durante el último tercio, triunfa el eclectismo arquitectónico y las ciudades se engalanan con edificios de todas las procedencias y estilos, al margen ya de la herencia española indígena.

Como en Nicaragua, se construyeron diferentes iglesias, obviamente con características coloniales. Las iglesias suelen ser barrocas con fachadas divididas por pilastras y flanqueadas por torres rematadas en cúpula y en prevención de los posibles accidentes de carácter sísmico, las cubiertas y apoyos interiores se ofrecen de madera como por ejemplo, La Catedral de León, reformada por el arquitecto guatemalteco Hipólito Estrada ( -1830) y su discípulo Antonio Vidoña. Otros templos nicaragüenses de Magdalena en Mesaya, cuya fachada aparece decorada con curiosas pilastras abalaustradas, y la de Nandaine, con su original torre sobre el ingreso.

El Arte en América Latina Siglo XIX, Sustento, Historia del Arte

Sustento

La cultura moderna occidental, producto de las luchas políticas, económicas, ideológicas, etc. que se notó desde principios del siglo XVIII, frente a la cultura tradicional de España y sus colonias, empezó a ser transformada por la difusión de nuevas modalidades culturales, procedentes sobre todo, de Francia e Inglaterra.

Esos cambios se produjeron tanto en el orden del pensamiento científico y político como también en las Artes y en los gustos de la vida diaria Latinoamericana.

Con las guerras de sucesión que se iniciaron y cobraron cuerpo en el curso de la segunda década de esta centuria y que conducirían a la independencia de los distintos países americanos, se interrumpió la llamada “ Paz Hispánica”, dilatado período de dominación española, el arte de la América Latina se formó y desarrolló en líneas generales sobre la pauta que en este orden marchaba la metrópoli.

Pero sin menoscabo para que el genio autóctono pudiera manifestarse, sobre todo en el dominio de la arquitectura, hasta arribar a la creación de ese barroco colonial, donde el modelo importado sufre una transformación de indiscutible sabor indígena y cuyas muestras más brillantes señalamos en México y Perú.

Los antecedentes para el florecimiento del arte en Latinoamérica, obedecen a dos factores:

El primero pródigo en pronunciamientos, revoluciones, guerras civiles y conflictos entre las nuevas nacionalidades, abarca hasta el último tercio del siglo y se caracteriza por una paralización casi total de las actividades artísticas.

En cambio, durante el último tercio del siglo XIX, se logra ya el reajuste de las nuevas nacionalidades y bajo el signo de la estabilidad política, cesa el marasmo constructivo.

Neoimpresionismo, características y fundamentos

NEOIMPRESIONISMO

Los pintores no eran artistas del salón oficial. Fue interpretada y definida por el escritor Feneón (1861–1944), como neoimpresionismo. Este nuevo movimiento se proponía el estudio científico del color con la división sistemática del tono. Esto, que los impresionistas habían practicado por puro instinto artístico, los neoimpresionistas lo hacían concientes de su búsqueda y de los efectos. Por tanto las obras resultarían más pensadoras, pero no tendrían la espontaneidad maravillosa de las de sus anteriores compañeros.

Esta nueva técnica que se denominó divisionismo y puntillismo, que va dirigido a los fenómenos de la visión, viniendo el arte a la ciencias, racionaliza la expresión de la luz por medio del color puro; la mezcla de ellos no se hace en la paleta, ni siquiera en el lienzo, sino en la retina, del espectador. Para ello es precisa la pincelada, corta, fragmentada (divisionismo), que lleva metódicamente a su último extremo y llega de ser un simple punto (puntillismo).

Impresionismo, artistas y obras

Entre los autores que destacaron:

EDOUARD MANET (1832–1883)

Hijo de un alto funcionario de justicia, se inclinó a la vocación artística, sometiéndose a las enseñanzas académicas y técnicas de: Tiziano, Giorgione, Velásquez, Goya, Rembrandt, etc. Es decir Manet siguió los estilos pictóricos de estos autores. Obras:

El bebedor de Ajenjo.
El niño de las cerezas.
El guitarrista.
El retrato de mis padres.
El viejo músico.
El concierto de las tullerías.
Lola de Valencia.
Joya en rosa y negro.
Fusilamiento de Maximiliano.
Olympia.
El piano, entre muchas otras.

CLAUDE MONET (1840–1926)

Muchos lo señalan como el único pintor impresionista, sus obras:

Se dejeuner.
Dejeuner sur L’herbe.
Camille, la dama del vestido verde.
La estación de Saint-Lavre.
El Sena en Argentenil.
Vethevil.
La Catedral de Ruán.
Los Almirantes.
El Estanque de las Ninfas en Siverny.

– ALFRED SISLEY (1839–1899). De origen inglés, destacando su obra paisajista, sus trabajos más renombrados son:

El Bosque de Fontainebleau.
El Canal de Saoint-Martin.
Pasarela de Argentnil.
Orilla de Sen-El canal de Loing.
Inundación de Pont.
Moret-Sur-Loing.

CAMILE PIZARRO (1803–1903)

Sufrió incesantes cambios en su temática, es artista de profunda observación y de dotes técnicas. Entre sus compañeros el que más se acercó a la naturaleza. Estudio a los paisajista ingleses. Pinto paisajes, aldeanos rurales, ciudades, puentes, bulevares en una sinfonía de colores frescos y dibujos vigorosos. Obras:

El Boulevart.
El Frande Jatte.
Sol de Primavera.
La Isla Lacroix.
Plaza del Théstre-Franzois.
La Ponta Royal.
El Lauvre y los muelles vistos desde los jardines.
El Sena y el Louvre.

Otros autores.

EDGAR DEGAS (1834–1917)

Pintor muy personal e independiente. Sus obras principales:

Lienzos con temas de ballet.
Carreras de caballos.
Paisajes urbanos y retratos.

PIERRE AUGUSTE (1841–1919)

Caracterizado por el uso de la pintura de color rosa.

Impresionismo, fundamentos, características

IMPRESIONISMO

Los críticos consideran a Edouard Manet como el iniciador de esta corriente, cuando en realidad sólo fue un artista independiente que siempre se mantuvo fiel a su amor a la verdad y al deseo de perfeccionarse, sin más ambición que verse bien acogido en las exposiciones oficiales.

El impresionismo es considerado también, como una forma de buscar vías de perfección, surgida en Francia, que consiste en una lucha entre la pintura clásica, romántica y realista. Pero no es una síntesis de estos movimientos, sino que tomó una postura en pro o en contra de ellos, lo cual quiere decir que no lo ignoró.

Una de las características del impresionismo, es la imprecisión de los contornos, debido a lo detallado del trabajo, además es posible observar: Nada limita la figura ni el cuadro, usa muy poca perspectiva, las sombras están coloreadas equilibradamente con las zonas fuertes luminosas, mucho color pero no ruidoso, se destierra el negro y los colores opacos oscuros. El modelo se logra no con la degradación tonal, sino con la yuxtaposición de complementarios. Por eso el tema preferido es el paisaje con elementos carentes de forma en constante cambio: nubes, agua, niebla, lluvia, salidas y puestas de sol, en los cuales se “siente” la estación del año, el día atmosférico y la hora del día fijando las impresiones momentáneas de la naturaleza. La pintura impresionista es de ejecución muy rápida, por que trata de aprehender el momento exacto y nunca repetido, en el tiempo y en la luz. Es decir es impresión, sentido plasmado.

Pintura Realista, obras y artistas

Es el período de trascendentales conmociones a las que acuden los espíritus en diversos aspectos y que pesarán sobre el desarrollo del arte en general. Los acontecimientos se precipitan desde que comienza la segunda mitad del siglo XIX, la descomposición de la escuela romántica que a través del realismo, desemboca en la pintura impresionista, el descontento contra el imperio de las academias, que acarreará, el ocaso de los personajes que monopolizaban la orientación de los artistas y del público, el éxodo de los pintores al huir de las ciudades en busca de la naturaleza; la estética de orientación social dirigida a que el goce artístico deje de ser patrimonio de unos pocos espíritus selectos. Madurando esta expresión pictórica alrededor de 1850, hacia un realismo auténtico. Entre los autores que destacan tenemos:

GUSTAVE COURBET (1819–1877)

El principal propulsor del naturalismo en la pintura, considerado maestro del realismo. Entre sus obras tenemos:

La mujer de la Hamaca, luminosa figura femenina enmarcada por los verde oscuros del follaje.
El hombre del cinturón de cuero.
Muchachas a orillas del Sena.
Muchachas aldeanas.
El retiro de los ciervos.
Picapedreros.
Entierro de Ornans.
Lucha de ciervos.
Venus y psiquis.
El arroyo en el bosque.
El taller del artista.
Otros ( todos en París, museo de Louvre ).

JEAN FRACOSI MILLET (1816–1875)

Hijo de campesinos asentados en la parte más mísera del mundo rural, arrastró penosamente su infancia y juventud, trabajó como pastor y labriego. Cultivó la pintura y estudió en un modesto taller, dedicándose a pintar retratos y escenas mitológicas y galantes. Después Millet ingresó a expresar el mundo real de las duras faenas del labriego y del pastor, componía sus cuadros con relieves de un trigo, entre sus obras más famosas están:

El sembrador.
Los segadores.
Las espigadoras.
Mujer esquilando un cordero.
Las pastoras con su rebaño.
El ángelus.
La Lechera.

Otros pintores:

GABRIEL GLEYRE (1806–1874)
THOMAS COUTURE (1815–1879)
ALEXANDRE CABANEL (1823–1889)
JULES DUPRE (1811–1889)
CHARLES-FRANCOIS DAUBIHNY (1817–1878)
ADOLPHE MONTICELLI (1824–1898)
PIERRE PUBIS DE CHAVANNES (1824–1898)

Arquitectura Realista, artistas y obras

ARQUITECTURA REALISTA

Se mantuvo la añeja tendencia arquitectónica, pero incluyendo los materiales de construcción apropiados y adaptables a sus leyes peculiares, el riguroso acatamiento a las formas estáticas y la más conveniente distribución espacial. Como las edificaciones de las iglesias, con techos de vigas de madera, crucero ricamente adornado y torre de finísimas divisiones cuyo creador fue:

PIERRE DE MANTROUQE (1833–1898)

Edificador del templo consagrado al Corazón de Jesús.

VICTOR BALTARD (1809–1874)

Característico por edificios pétreos y del nuevo tipo de construcciones de hierro, con una nueva concepción estética apreciada en obras como: Haltar Centrales, el gran mercado, la iglesia de San Agustín, con sus bóvedas cupuliformes, sostenidas por estructuras de hierro.

GABRIEL DAVIOUD (1823–1881)

Fue el más capacitado arquitecto, teniendo como su obra principal el Palacio de la Opera (teatro).

INGENIERO GUSTAVE EIFFEL (1832–1923)

Que eleva sus 300 otros de férrea estructura, sobre la gran ciudad. Representa un gran triunfo por el empleo sistemático y consecuente de las formas constructivas metálicas, como creación monumental la torre Eiffel (1889).